Estoy cansada de que tilden de ignorantes a quienes forman parte de la mayoría abrumante que se hizo escuchar el pasado 14 de agosto. Ignorantes que quieren una casa gratis, que quieren un plan, que quieren 'todo de arriba'. Parte de esa 'manga de ignorantes' que vota un modelo que le da a los que menos tienen, parte de esos que 'no entienden nada', que creen 'el verso que les cuentan', bueno, una de todos ellos soy yo. Que terminé el secundario. Que en dos años me recibo de abogada. Sí, al parecer, según esa otra ¿mayoría? yo soy una ignorante.
Les cuento: conozco un caso que tiene un plan social, que de no ser así, no podría hacer frente a la enfermedad que la aqueja. También conozco otra persona que con muy pocos años de aportes recibió su jubilación de ama de casa, persona que resulta ser mi abuela, y que con 80 años, igual fue a votar. Más aún, como yo, hay miles que pasan por las universidades públicas alrededor del país, todos los días. Que gracias a ello van a poder obtener un título de grado, que de otra forma, no hubiesen podido. Y mi Universidad en particular, se encuentra en excelente estado.
Dentro de todo, podría calificarme como una persona informada. Que todos los días no lee un sólo diario, sino que varios, y de diferentes tendencias. Que todos los días se dedica a su estudio. Que todos los días sale a laburar, para hacerse un futuro. Que vive en una familia, en una sociedad, que tiene su grupo de amigos pertenecientes a diferentes realidades sociales.
Sí, seré una ignorante. Sí, apoyaré una política de integración que se basa en la redistribución. Que les da oportunidades a todos. Qué cosa rara, yo los veo progresar a todos, y nadie se queja más de lo escuchan en los medios, que muchas veces resultan ser cosas totalmente ajenas a ellos. Y bueno, estaré muy equivocada. Pero la mayoría habló, no lo hago sola. Entonces, ¿quién está tan equivocado? ¿Tantos somos los ignorantes, los necios?
Les dejo para leer lo que escribió en Página 12 un Ministro de Macri, nota de opinión que me resulta muy valiosa, y de un verdadero sentido de la realidad... y eso que viene de la oposición. La mitad, por Esteban Bullrich
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18 de agosto de 2011
La mayoría tiene voz y voto
4 de junio de 2011
Traición al electorado
Uno crece y ve con impotencia las falsas alianzas. Es inentendible como pueden doblar tanto una postura política, al punto de prácticamente quebrarla, para acceder al poder. ¿Es que tan perdidos se encuentran los ideales de quienes quieren conducir un país?
Al parecer peronismo disidente es lo mismo que radicalismo. Una vergüenza; Yrigoyen, Illia y Alfonsín padre se levantarían de la tumba y se pondrían a llorar, ya que respecto del 'disidente', o en su nueva línea 'federal', no tengo palabras más que de desprecio y desdén. Si Perón los viera...
Lo que más duele es que esto se refleja en todos los órdenes de poder, no sólo a nivel de la elección presidencial.
Hablando desde mi ámbito práctico, el universitario, mucho que desear dejaron las elecciones en la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Quienes se hacían llamar radicales, y a la muerte del Dr. Alfonsín enarbolaron una extensa y considerable bandera bordó en su honor, en una de las paredes de la facultad, a ojos de todos, mientras que cuando falleció Néstor, sólo pusieron un pequeño recordatorio en la página, en las últimas elecciones, cambiaron sus colores y se volvieron celestes y blancos, con una gran copia de la bandera de La Cámpora tras su logo, que sigue haciendo referencia a lo que eran en un no tan pasado. ¿Es que nadie se dio cuenta del cambio político en esa entidad? Claro, todo en honor a la nueva financiación del partido, en manos de uno de los nuevos líderes locales. Obviamente, no voy a dar nombres: el que se sienta herido tiene cola de paja.
¿Cuál es el precio? Porque que yo sepa, el único que se consideraba radical y después pasó a ser justicialista fue Jauretche, y así fue porque el Justicialismo no existía en ese momento. Pero no voy a extenderme respecto de la historia de Arturo, en honor a la brevedad.
Volviendo al tema en cuestión, es impensado que en una facultad como la de Derecho, no haya gente que se de cuenta de que detrás de toda la campaña solidaria, y demás hay gente ávida de poder, que destruye la manifestación política ajena, disminuyendo los votos de los opositores, sólo para que su segunda lista, que nunca va a subir, los siguiera en porcentaje. ¿Es tan difícil ver la diversidad política en una facultad? No les alcanza al parecer con otros ámbitos, también derrumban la claridad electoral.
Miren qué ejemplo nos dan! A ustedes sí que no los voy a llamar compatriotas por más que se las den de peronistas o kirchneristas, porque destruyen todo principio que esta corriente enarbola como propia. ¿Qué nos queda a los jóvenes que absorbemos esos ejemplos? Nos queda ser corruptos, falsos, panqueques.
Para que quede en claro: cuando realmente los necesitamos, no están! nos sacan horarios de cátedras, disponibilidad, y ahora se rumorea que se nos va el curso de verano. Y nada. Ahí paraditos se quedan, sin hacer nada. Universidad pública, gratuita y COGOBERNADA. ¿A quiénes les quieren mentir? Ustedes, que rompen carteles, se llevan las urnas, y cometen fraude. Sí, a ustedes les hablo. Cipayos!
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31 de mayo de 2011
Cuando la constitucionalidad no se tiene en cuenta
Las últimas semanas estuvieron repletas de contradicciones entre candidaturas y los preceptos de la Carta Magna. Es que es muy difícil pensar que el argumento que puede llegar a rebatir a un posible futuro portador de dicho cargo sea que no reúna exactamente los requisitos establecidos por la Constitución, sea local o Nacional, necesarios para poder ostentarlo.
Aún más, suena ridículo que quienes deben hacerla cumplir no estén al tanto de esos mínimos detalles, que al momento se vuelven extremadamente importantes. Es que el dictado de dichas normas no es un mero capricho histórico, sino que plasma para el devenir los principios que deben regir el accionar de un país, los derechos que deben protegerse, las garantías necesarias para que aquellos no sean vulnerados (y si ello sucediere, para su subsanación), y todas las cuestiones inherentes a la división de las funciones de poder del Estado.
Pues bien, al parecer, nadie lee. Entonces tenemos una larga serie de titulares que llaman la atención: fulano de tal no puede postularse, entonces buscan encontrarle la vuelta, y postularse para otro cargo. Es que mantenerse en la política, es a cualquier costo. Sin importar la diferencia que hay entre los mandatos. Pero si se demuestra que en sí puede postularse, porque no resulta ser el delito, porque es naturalizado, por opción o natural, o cualquier otra circunstancia que Badeni se encarga de aclarar por comunicación telefónica a quien conduce el programa de radio, pero ven que no les dan los votos, a último momento, igualmente cambian de parecer y quieren negociar con quien no hace mucho juraban que era su peor enemigo.
Y así estamos, y lo vemos en todos los niveles de la política, desde el ámbito nacional, hasta la provincia, el municipio, e incluso la facultad. Todo sea por el carguito político, dejo el cuero cabelludo de mi vieja, el honor del que me habló mi padre y por las dudas, pongo a mi hermano de guardaespaldas. Pero eso, para la próxima entrega.
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